El mundo invisible: Alegrías y tristezas, unidas a la presencia de criaturas invisibles (Parte 3/4)

Imagen: Virus del resfrío común.

«Toda nuestra existencia está regida, impregnada por el mundo invisible. Hasta nuestras sensaciones de bienestar y de gozo, lo mismo que nuestras sensaciones de sufrimiento y de pena están relacionadas con la presencia de criaturas invisibles a las que atraemos con nuestra manera de vivir. Por mi parte, yo creo en el mundo invisible, e incluso, sólo creo en él: toda nuestra existencia está regida, impregnada por el mundo invisible.

Si fueran clarividentes, verían a estas criaturas

Ustedes dirán: «No las vemos, y, por tanto, no existen.» Escuchen, ¿acaso podemos pedirle a un ciego que se pronuncie sobre lo que no ve? Si fuesen clarividentes, cuando sienten un gran gozo, verían a una multitud de seres alados que acuden al lado de ustedes, cargados de presentes de luz, y cantan y danzan dejando a su paso estelas de colores irisados y los más deliciosos perfumes.

Y, cuando sufren por inquietudes y angustias, si fueran también clarividentes, verían a entidades gesticulantes que vienen a tirarles de los pelos, a arañarles y a pincharles. A estas entidades, la tradición esotérica las ha llamado los indeseables; se acercan a los humanos diciendo : ¡ Ah! ¡esta mujer, o este hombre, nos interesan! Vamos a hacerles rabiar un poco; será divertido ver cómo gritan y gesticulan.» Sí, esto es lo que sucede cuando son desgraciados y están atormentados.

Según nuestra forma de vivir, atraemos entidades benévolas o malévolas

Evidentemente, en el siglo veinte, las celebridades intelectuales y médicas no pueden admitir la idea de que hay entidades benéficas o maléficas que visitan a los humanos para ayudarles, consolarles, o, al contrario, para atormentarles y destruirles. En su opinión, se trata de elementos químicos que perturban o restablecen el buen funcionamiento del psiquismo.

Pues bien, es cierto que son elementos químicos, pero ¿de dónde vienen? Estos elementos químicos son la concreción de la presencia de espíritus benéficos o maléficos atraídos por el ser humano mismo. Si los humanos, con sus debilidades, sus transgresiones, abren la puerta a las entidades tenebrosas, éstas entran en ellos y producen trastornos que los psicólogos, los psicoanalistas, bautizan con toda clase de nombres, pero que, en realidad, tienen un sólo y único origen: la presencia de indeseables, atraídos por nuestra manera defectuosa de vivir.

Explicaciones falsas, basadas en nuestros cinco sentidos

Estos hechos están muy bien explicados en todos los Libros sagrados y los clarividentes los han constatado. Pero, mientras los humanos no hayan desarrollado estas facultades espirituales que permiten conocer el mundo invisible, mientras pongan en duda los conocimientos de la ciencia iniciática, se formarán una filosofía basada únicamente en las observaciones de los cinco sentidos, y las conclusiones de esta filosofía serán obligatoriamente erróneas.

Para ilustrar esta cuestión de los indeseables, basta ver lo que sucede con todos estos organismos microscópicos que no cesan de amenazar y de aniquilar a los humanos. Llámense microbios, virus, bacilos, bacterias, ¿cuánto tiempo hace que los biólogos han logrado detectarlos gracias a sus microscopios? Apenas hace algo más de un siglo, antes de su descubrimiento, las enfermedades se atribuían a las causas más inverosímiles. Ahora, se sabe que las enfermedades tienen por causa todos estos «bichos» cuya naturaleza no ha sido muy bien identificada todavía. Pero los resultados están ahí: enfermedades, muerte.

Nuestros microscopios no pueden detectar los gérmenes de los planos astral y mental

Pues bien, lo que sucede en el plano físico, sucede también en los planos astral y mental, y los resultados también están ahí: angustias, tormentos, obsesiones, locura. Sólo que todavía no se tienen microscopios suficientemente perfeccionados para poder detectar estos virus del plano astral y mental.

¿Cómo los humanos, si conociesen tan bien la realidad de las cosas, serían víctimas de tantos desequilibrios? Hay que volver, pues, de nuevo, a esta sabiduría abandonada, despreciada, para transformar de una vez, la existencia.

(Concluirá…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov,

 Izvor 228, Mirada al más allá
Capítulo 1, Lo visible y lo invisible
Les dejamos un interesante post sobre los fundamentos espirituales de la medicina:

Fundamentos Espirituales de la Medicina (Parte 4/7) 

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