El Sol: Equípense para viajar al sol (Parte 1/5)

Existe una civilización más allá de las palabras –

En la mañana pueden usar su pensamiento para proyectarse hacia el sol, imaginarlo como un mundo maravilloso, poblado por las criaturas más perfectas, por unos seres absolutamente luminosos, que viven en la inteligencia sublime, en el amor absoluto, en la pureza absoluta, y pensar  que, allí arriba, reinan un orden, una cultura, una civilización que sobrepasan toda imaginación

Antes de ayer, les decia que, alli arriba, existen ciudades enteras, palacios, montañas… y estaban asombrados, horrorizados. «¡Cómo!, ¡esto es algo insensato!, ¿cómo pueden vivir seres en este calor, en este fuego?» Pero, ¿qué conocen ustedes de las posibilidades de la vida, de las condiciones en las que ésta puede aparecer, mantenerse y desarrollarse?

Tenemos las herramientas para viajar al sol

La vida está difundida por todas partes en el universo, ¿por qué no en el sol? Evidentemente, son unas condiciones inimaginables para los humanos y, de momento, nadie querrá creerme… Entonces, hay que verificarlo. Por eso, prepárense para ir a verificarlo: cada uno hará personalmente estas verificaciones, ya no deben creer a los demás, ni escuchar historias, ¡ahora deben equiparse para ir de excursión hasta el sol! «¿Pero cómo?, dirán ustedes. No hay aviones, ni cohetes para ir alli».

Es cierto, pero el Señor nos ha dado todos los aparatos, todos los medios necesarios: ¿no tenemos, acaso, el pensamiento y la imaginación, que son unos poderes formidables? Con el pensamiento y la imaginación, vamos directamente al sol.

Nuestro Yo Superior vive en el sol

¿Y si les dijera que, sin darse cuenta, ya están en el sol? No lo sienten, pero hay una pequeña parte de ustedes, un elemento muy, muy sutil, que ya habita en el sol. La ciencia todavia no ha llegado a estudiar realmente al ser humano, no sabe todo lo que éste representa de inmenso, de rico, de vasto y de profundo.

Lo que vemos de él, su cuerpo fisico, no es él todavia, ya lo saben; el ser humano posee otros cuerpos que están hechos de materias cada vez más sutiles.

El sol y la Tierra también tienen cuerpos etéricos

Les decia lo mismo a propósito de la tierra: la tierra no es únicamente lo que vemos de ella. Alrededor de ella existe una atmósfera que se eleva hasta decenas de kilómetros y que la ciencia ha dividido en diferentes capas a las que ha dado nombres. Pero, lo que no sabe la ciencia, es que en estas capas se encuentran una infinidad de elementos, de entidades, y que, más allá de la atmósfera, la tierra posee aún un cuerpo etérico que va hasta el sol, que toca el sol…

El cuerpo etérico de la tierra se fusiona, pues, con el cuerpo etérico del sol, porque el sol posee también un cuerpo etérico que se extiende más allá de su propia esfera, hasta la tierra, y más lejos aún, hasta los demás planetas. Por eso el sol y la tierra se tocan, están ya fusionados.

Los seres humanos proyectan rayos que llegan tan lejos como el sol

Y como el ser humano está construido a imagen del universo, posee en el mundo sutil emanaciones, rayos, que van hasta el sol… Y asi es como el ser humano, considerado en su aspecto superior, sublime, divino, habita ya en el sol, pero sin ser consciente de ello, porque sólo hace trabajar su cerebro, y las posibilidades del cerebro están limitadas al mundo físico.

Lo que aqui les digo les parece increíble, porque están habituados a unas concepciones demasiado prosaicas y limitadas para comprenderme y aceptar una filosofía semejante. Estas son, sin embargo, mis queridos hermanos y hermanas, unas verdades que hay que conocer y estudiar.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Obras Completas, vol. 10, Esplendores de Tipheret
Cap. 3, Nuestro Yo Superior Habita en el Sol

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