El Trabajo Espiritual: Nuestros cuerpos invisibles (Parte 4/7)

Ya conocen el esquema que explica esta trinidad que es el ser humano. El cuerpo causal, el cuerpo búdico y el cuerpo átmico están reflejados en el cuerpo mental, el cuerpo astral y el cuerpo físico. Lo que está más abajo está, pues, conectado con lo que está más arriba, y la voluntad, que está situada en el nivel más bajo, pertenece, en realidad, al nivel más elevado. Sí, la voluntad pertenece al principio de Dios Padre.

Ustedes dirán que eso contradice lo que os dije ayer. No, pero hay que saber manejar estas nociones sabiendo que, cuando Hermes Trismegisto dijo en la Tabla de Esmeralda: “Abajo es como arriba, y arriba es como abajo», es verdad, pero invertido.

Por qué los cristales simbolizan al mundo divino

Así pues, el Padre Celestial, el que crea las cosas, el origen, la voluntad, la fuerza (el plano átmico) se refleja en el plano físico. El Hijo, que es todo amor, todo compasión (el plano búdico) se refleja en el plano astral. Y el Espíritu Santo, que es la Sabiduría, la inteligencia absoluta (el cuerpo causal) se refleja en el plano mental. Leer mas.

Pero lo que hay que retener bien es que lo que está más arriba se refleja en lo que está más abajo. Por eso hay grandes misterios en el piano físico, en el mundo de los cristales y de los metales, y por eso también los cristales son un símbolo del mundo divino. Lo que está más abajo, la piedra, está conectado con lo que está más arriba, el espíritu, pero separado por toda una región intermediaria. Incluso en el cuerpo físico, lo que está abajo, el sexo, está conectado con lo que está arriba, el cerebro; la medicina puede probarlo.

Sin actividad física nos paralizamos en los niveles más elevados

¿Comprenden ahora, mis queridos hermanos y hermanas, cómo, a través de una actividad física, pueden llegar a alcanzar la región más elevada? Gracias a la actividad física ordenada, armonizada, se vuelven más poderosos arriba, se vuelven creadores.

Si no, se paralizan arriba. Inversamente, si trabajan en el dominio del espíritu, el cuerpo físico se refuerza y se vuelve capaz de realizar maravillas y milagros aquí, en el plano físico. Y las mismas leyes existen para el sentimiento y el pensamiento. Así pues, quienes no han comprendido esta verdad y se imaginan que si trabajan en el plano físico van a perder su luz, lo que van a perder es su verdadera fuerza y su verdadero poder; seguro que los perderán si no hacen nada. Mientras que quienes han comprendido, trabajarán hasta el fin de sus días.

(Continúa…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Obras Completas, vol. 18, Jnani Yoga II

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