Encontrando el sentido de la vida

Todo ser humano sin excepción busca consciente o inconscientemente dar un sentido a su vida. Tiene necesidad de una razón de ser y cada día intenta encontrarla a través de todo lo que hace: en su vida familiar, social, profesional. Pero en realidad ningún éxito, ninguna posesión material puede darle el sentido de la vida porque se trata precisamente de un «sentido» y el sentido no es material, no puede encontrarse más que muy arriba, en los planos sutiles.

Más abajo, en el plano físico, se encuentran solamente formas. La forma, sin duda, puede ser llenada por un contenido que es dado por el sentimiento, la sensación que se experimenta cuando se ama verdaderamente un objeto, un ser o una actividad. Pero el sentimiento es pasajero, y un día u otro sentirán un vacío y sufrirán. Hay pues que ir a buscar algo más allá del contenido: el sentido. Cuando se ha alcanzado el sentido, se posee la plenitud.

Nuestro espíritu se eleva a un plano superior y percibe el sentido

Un ejemplo les hará comprender mejor lo que quiero explicarles. Ayer comieron de forma excelente, pero esa comida era solamente para ayer; hoy tienen necesidad de comer de nuevo; el recuerdo de la comida de ayer no llena su estómago. Pero si leyendo un libro, mirando un cuadro, escuchando música, sienten de repente que llegan a alcanzar una verdad que transforma su visión de las cosas, esa revelación todavía durará mañana y pasado mañana.

Porque a través del libro, del cuadro o de la música, su espíritu se ha elevado muy alto y ha tomado un sentido. Es como un elemento eterno que entra en ustedes y que ya no les abandona jamás.

Aprendan a hacer durar esos momentos, hasta que se vuelvan un estado de conciencia

Cuando lleguen a entender el sentido de las cosas, lo poseerán para siempre. Pero para encontrarlo tienen que alimentarse, pensar, amar y actuar en los planos superiores. Mientras que si lo buscan demasiado abajo, no lo encontrarán. Nada que sea material les aportará ese sentido. En cambio, basta que capten o que se les de una verdad, para que vivan, trabaje con ella y obtengan resultados todos los días.

Por supuesto no es suficiente tener de vez en cuando un momento de inspiración, de luz, para dar un sentido a la propia vida; es necesario también saber hacer durar ese momento a fin de que se convierta en un estado de conciencia permanente que purifique, ordene y lo restablezca todo en ustedes. Desgraciadamente a menudo son tan indolentes y superficiales que en pocos minutos pasan del mundo divino a las preocupaciones más prosaicas y tontas, y es como si de repente todo se hubiera borrado.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 231, Las semillas de la felicidad
Cp. 6, El sentido de la vida.

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