Espiritualidad: Fresca, o enlatada? (Parte 2/3)

He estudiado muchos movimientos espiritualistas y he visto que se quedan con ideas anticuadas, no se dan cuenta que ahora se necesita algo nuevo, porque la vida cambia, toma formas y ritmos tan diferentes que los métodos del pasado ya no pueden servir para mejorar a los humanos.

Los humanos no son ya los mismos, por eso la Iglesia ya no llega a satisfacerlos con sus viejas formas, sus viejas explicaciones. La juventud, en especial, necesita algo nuevo que la Iglesia no es capaz de darle porque en realidad no quiere cambiar.

Buena parte del alimento espiritual de hoy, fue secado y salado hace miles de años

Todas las Iglesias, todas las Enseñanzas alimentan a los hombres con latas de conserva… ¡sí, conservas almacenadas desde hace miles de años! En la Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal no hay conservas, se les lleva a un restaurante en el que la comida está recién preparada, recién salida del horno.

Aquí estamos en comunión con las fuerzas divinas de hoy

Actualmente la arqueología está de moda, la arqueología en todos los campos: sólo se comen latas de conserva. Cuando alguien me dice: «Yo soy pintor… yo soy músico… yo soy filósofo… comprendo que se trata de un arqueólogo, sólo se ocupa de lo anticuado. Mientras que aquí, respiramos, comemos el sol, contemplamos la naturaleza viva, comunicamos con la fuerza divina de hoy.

¿Por qué cortar el lazo con lo que hoy es vivo para ir a buscar aquello que existió hace diez mil años? Está muerto, enmohecido… ¿Por qué este deseo de ir siempre a los escombros?

No me interpreten mal; evidentemente la arqueología es una ciencia y hay arqueólogos que han hecho descubrimientos extraordinarios. Hablo simbólicamente.

El nuevo mensaje que Dios envía hoy

¡Ah! veo que este punto de vista es nuevo para ustedes, están extrañados. Pero es que estamos en lo nuevo. Todo lo que les digo es nuevo, y siempre será nuevo, lo comprobarán ustedes mismos. Y, ¿saben por qué es nuevo? Porque no soy un arqueólogo, porque voy allá donde mana la fuente y saco agua nueva.

Todos siguen ahora las huellas de los Egipcios, de los antiguos Persas, de los Druidas, de los Bogomilos, de los Cátaros; nadie vendrá a ver cómo son las cosas hoy, están orgullosos de que se les considere personas del pasado y no quieren aprender lo que es nuevo, lo que mana de la fuente, el nuevo mensaje que Dios les da hoy.

La gente glorifica lo muerto y desprecia lo vivo

No se ve el hecho de que Dios está siempre presente, que nos encontramos siempre con las mismas verdades; no se ve porque se es arqueólogo. Asimismo, si vienen hoy Iniciados que aporten algo más que los Bogomilos, los Cátaros o los Albigenses, no se les aceptará porque están vivos.

Hay que buscar a los muertos; los vivos no interesan a nadie. Se glorifica lo que está muerto, lo que ha desaparecido, y a los vivos se les desprecia, se espera a que se mueran para edificarles un templo. Sí, es inaudito el funcionamiento de la mentalidad humana.

Abrirnos a una nueva espiritualidad

Evidentemente, cuando era más joven, también yo era arqueólogo, como todo el mundo. Pero ahora todas las verdades de los Iniciados del pasado vienen hacia mí porque me he abierto de nuevo. Y para todos aquellos que se abran ahora de nuevo, estas verdades que veo por todas partes, también se harán visibles, ¿Por qué aún no se han visto?

(Concluirá…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Obras Completas, vol. 26. Acuario: Llegada de la Edad de Oro, I.
Cap. 3, La idea de la Pan-Tierra

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