Hombres y Mujeres: Fertilizando el alma universal (Parte 2/2)

Cuando el alma del discípulo se ha vuelto como una joven princesa engalanada con perlas y piedras preciosas, el Espíritu cósmico viene a unirse a ella para fertilizarla. 

En el momento en que esta unión se produce, el discípulo siente que, por vez primera, sucede en su vida algo hermoso, inmenso, grandioso, y se conmueve, todo su ser vibra de alegría y de esperanza. El hijo se forma poco a poco y entonces las energías del discípulo ya no se pierden ni despilfarran externamente con locuras o futilidades: están todas consagradas a alimentar al hijo, exactamente igual que la sangre de la madre durante la gestación.

Y ahora, cuando un mago, un teurgo, quiere crear hijos en el plano mental, puede también hacerlo, puesto que el hombre es emisivo en este plano: mediante el poder de su pensamiento fertiliza al Alma universal, y puebla, de esta manera, el espacio de miles de criaturas divinas. Tanto es asi que un verdadero mago no tiene ningún deseo de tener hijos en el plano físico; los únicos hijos que quiere crear son entidades espirituales, y por eso se relaciona continuamente con la Mujer cósmica, con el principio femenino eterno.

Mientras que la mujer, que es receptiva en el plano mental, puede unirse al Principio creador divino y tener un hijo cuyo germen es dado por el mismo Dios, bajo la forma de un ideal, de un proyecto divino al que ella proporciona los materiales para que se realice. Pero, lo repito, si una mujer quiere crear hijos por si misma, puede hacerlo en el plano astral fertilizando al Alma universal. El hombre fertiliza al Alma universal en el plano mental, y la mujer en el plano astral. Todo esto está claro; lo que pasa es que no estamos acostumbrados a examinar estas cuestiones.

Resumamos, pues: en el plano físico el hombre crea el hijo, mientras que la mujer únicamente puede formarlo y parirlo. En el plano astral sucede a la inversa, la mujer crea el hijo y el hombre lo forma y lo pare. En el plano mental volvemos a encontrar la misma polaridad que en el plano físico : el hombre crea y la mujer forma. Es importante comprender bien esta diferencia entre la creación y la formación, porque sin el conocimiento de estos cambios de polaridad no se pueden obtener verdaderas realizaciones en el mundo espiritual.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 209, Navidad y Pascua en la Tradición Iniciática
Capítulo 3, Nacimiento en los Diferentes Planos

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