En la Escuela de la Vida

Supongan que quieren subir una montaña... ¿Podrían alcanzar la cima si las pendientes de la montaña fueran totalmente lisas? No, sería imposible afirmarse, y resbalarían. Es gracias a los lugares ásperos, que se puede ascender hasta la cima. De la misma forma, cuando la vida nos impone limitaciones, y nos confina a través de nuestras dificultades, concentramos extraordinarias fuerzas en nuestro interior, de forma que podamos superar estos obstáculos. Sin estas dificultades no haríamos nada: la gente satisfecha se queda dormida.

A veces sienten la necesidad de unirse con el alma universal, de contemplar la inmensidad de mar o una noche estrellada, y sumergirse en ellas. Pero si permanecen en ese estado de expansión y dispersión, no lograrán nada en la tierra. A fin de actuar, deben usar la ley de condensación, de concentración. Necesitan grandes espacios de cielo y de mar a fin de expandirse, y sólo un pequeño espacio para concentrarse, para reunir fuerzas y actuar. Es en nuestras dificultades que hallamos este pequeño espacio.

Una dificultad nos comprime, y en vez de quejarnos de ello, debemos intentar entender su significado. Los conflictos, obstáculos y restricciones nos fuerzan a echar mano de nuestros recursos, a concentrar nuestras fuerzas y energías. Concentración y dispersión corresponden a dos signos astrológicos, Capricornio y LeoLeo es un signo que externaliza: proyecta, entrega. Capricornio, por otra parte, es un signo que internaliza: acumula y condensa. Bajo su influencia en Diciembre y Enero, la tierra concentra energías en las raíces de los árboles, como preparación para la explosión de vida en julio y agosto, para la abundancia de frutos bajo la influencia de Leo.

Leo sign                capricorne

La vida nos somete a grandes presiones, a fin de que acumulemos y condensemos nuestra fuerza y nuestra energía. ¿Qué seríamos capaces de hacer si permaneciéramos dispersos? En la misma forma, cuando encontramos un obstáculo, nos concentramos, nos unimos, damos un paso atrás… ¡y damos un salto! Los obstáculos sólo aparentan oponérsenos. Están ahí para forzarnos a superarlos y hacernos más fuertes. Ustedes dirán «¡Pero quiero espacio, quiero libertad!». Pues sí, lo mismo yo, pero el verdadero espacio y libertad son dados a nosotros, tras muchas grandes compresiones. Cuando estamos comprimidos en los planos físicos y psíquicos, nuestro espíritu se alegra: lo está porque finalmente puede ejercer su poder sobre la materia.

En la vida tenemos que elegir entre dos actitudes: La actitud perezosa de quienes están contentos de permanecer dentro de su zona de confort, donde dormitan y se estancan; y aquella de los seres despiertos y valientes que han resuelto crecer en la luz, sin importar las dificultades. Son como plantas: fijos al suelo, están obligados a soportar calor y frío, viento y tormentas. Son ciertamente condiciones dolorosas, pero a pesar de ellas crecen y florecen. ¡Y cuán bellos son sus colores, y cuán amorosas sus fragancias!

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 242, Hacia las Fuentes Inalterables de la Alegría.
http://www.prosveta.com/book/?ref=p0242es

Imágenes: Josephine Wall

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