La felicidad: Dónde encontrarla (Parte 1/5)

Los humanos vienen a la tierra con ciertas aspiraciones: tienen necesidad de amar y de ser amados; tienen necesidad de conocer, de crear y el hecho de realizar esas aspiraciones es a lo que le llaman felicidad. Sin embargo para realizarlas deben añadir, sin cesar, algo al bagaje con el que han venido, ya que no basta desear para obtener lo que se desea.

Desean amar y ser amados, pero he aquí que se sienten solos y decepcionados… Desean comprender pero siempre están tan limitados como desorientados… Desean crear y no llegan a hacer más que chapuzas. Para conseguir realizar todas esas aspiraciones, es necesario un largo aprendizaje bajo la dirección de un instructor que los lleve por la senda del verdadero amor, de la verdadera comprensión, de la verdadera creación.

La felicidad es un don que debe ser cultivado

Todos los humanos quieren la felicidad, pero no saben cómo obtenerla y no se imaginan siquiera que para ello hay que hacer un trabajo, que seguir una disciplina. Desde el momento en que han venido a la tierra, comen, beben, duermen, se pasean, van de un lado para otro, tienen hijos y piensan que automáticamente deben ser felices. Pero los animales realizan más o menos las mismas actividades.

¿Entonces? No basta estar en el mundo para ser feliz. Para ser feliz, hay que hacer cierto número de cosas… ¡y no hacer otras! La felicidad es como un don que se debe cultivar. En la medida en que no se cultiva, no se obtiene nada.

Los elementos que alimentan la felicidad, pertenecen al mundo divino

Ocurre exactamente lo mismo con los dones artísticos: ni siquiera las personas más dotadas para la música, la pintura, la danza, etc., podrán realizar algo si no trabajan todos los días con tenacidad para cultivar esos dones.

Si quieren la felicidad, no se queden sin hacer nada: vayan en busca de los elementos que les permitirán alimentarla. Esos elementos pertenecen al mundo divino y, cuando los hayan encontrado, amarán a todo el mundo y serán amados, poseerán una mejor comprensión de las cosas y, al fin, tendrán el poder de actuar y de realizar sus aspiraciones.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 231, Las semillas de la felicidad
Cp. 1, La Felicidad: Un don a cultivar

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