La Moral: Vuélvanse invencibles – adopten métodos que funcionen (Parte 5/5, Final)

Lago Tiberíades, Monte Hermon y el mar de Galilea en 1839

El Señor nos pide fuerza, inteligencia, luz, poder. Así que, si quieren vencer sus dificultades, a sus enemigos, deben entrenarse; encuentren a un ternero… si, un ternero en alguna parte de sus cabezas, y vayan a levantarlo cada día, y así se volverán tan fuertes, tan luminosos, tan poderosos que podrán después levantar a sus enemigos diciendo: “¡Recen sus oraciones, porque no va a quedar nada de ustedes!”.

La práctica diaria nos volverá tan brillantes y ardientes como el sol

No van a matarles, no van a hacerles daño, así que no podrán reprocharles nada, esta es la verdadera filosofía: no matan a la gente, la ayudan, y se vuelven sensatos, razonables, atentos, les dan una lección magistral. No hay que esconderse detrás de la debilidad; la debilidad no les salvará jamás, ni la necedad, ni la pereza.

Deben meditar, buscar, entrenarse, y cuando sean tan luminosos, tan ardientes como el Sol…entonces ¿quién podrá venir a tocar el Sol sin quemarse? Todo el mundo se quedará lejos, no osarán acercarse, porque abrasan, son fuego y llamas, simbólicamente hablando. Ante el poder espiritual, siempre nos vemos obligados a claudicar.

Den la otra mejilla a sus enemigos, y les tratarán aún peor

Ustedes dirán: “Sí, pero cuando un enemigo ve que le tienden la otra mejilla, pide perdón…” No lo crean, no se arrepiente en absoluto, sigue pegándoles cada vez más. Simplemente hay que seguir el ejemplo de este maestro que iba cada día a levantar el ternero.

A través del entrenamiento diario, nos volvemos más y más fuertes

Éste es un ejemplo ideal, único. Se entrenan día y noche, durante años y después van al encuentro de sus enemigos y les dicen: “¿Qué, me reconocen? Van a ver.”

Y ante sus fuerzas, ante su luz, comprenden que mientras ellos dormían en sus laureles ustedes se estaban haciendo formidables.

Pueden ser fuertes, invenciblemente fuertes, gracias a la luz

¿Está claro ahora? Eso contradice un poco sus ideas tradicionales ¿verdad? Pero no importa, ya que es útil y eficaz. Hay que tomar lo mejor en vez de arrastrar eternamente unos puntos de vista y unas actitudes que no son demasiado eficaces.

De momento, les chocarán, claro, pero más tarde se verán obligados a aceptar esta nueva concepción, la de querer ser más fuertes, siempre más fuertes, más fuertes; sin matar sin destruir, sin exterminar, pero fuertes, formidablemente fuertes: ¡con la luz!

 

Omraam Mikhaël Aïvanhov
El Bonfin, Septiembre 12, 1963

Obras Completas, vol. 12. Las leyes de la moral cósmica
Cap. 20, “Si alguien te golpea en una mejilla…”

Imagen: Litografía de David Roberts, Abril de 1839. Lago Tiberíades, en dirección al Monte Hermón.

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