La Mujer: Intensificar sus cualidades femeninas (Parte 3/3, Final)

Ni el hombre ni la mujer deben dominar, sino que cada uno de ellos debe esforzarse por dominar su propio terreno. Que las mujeres quieran conquistar una libertad y unos derechos de los que les habían privado los hombres, es normal, pero deben tratar de conseguirlo profundizando en las riquezas de su propia naturaleza y no tratando de imitar a los hombres en su forma de vida, su comportamiento, su manera de ser, etc. Porque ello prueba una incomprensión de las verdades eternas, y lo deberán pagar muy caro.

La polaridad es fuente de alegría e inspiración

El equilibrio de la vida está fundado en la polarización, es decir, en la existencia de dos polos de naturaleza diferente para que los intercambios puedan realizarse entre ellos. Si hay uniformización de estos polos, los intercambios no podrán realizarse, estos intercambios magníficos que son fuente de gozo y de inspiración.

Cuando han perdido el sentido de la vida, que está en estos intercambios entre los dos polos, los hombres y las mujeres van en busca de remedios a las farmacias o a los psicoanalistas, pero no hay ningún remedio para aquellos que no comprenden. El único remedio está en la comprensión. La desaparición de toda polaridad, supone la muerte de una generación. No puede haber chispa, no puede haber vida, si los dos polos, los dos electrodos, no son netamente distintos.

La mujer debe tomar la iniciativa, no imitar al hombre

El equilibrio viene, en cualquier terreno, de la existencia de dos fuerzas complementarias. La solución no está en que se produzca una nivelación entre los hombres y las mujeres: en que las mujeres acaben haciendo la guerra y los hombres dando el biberón.

Es totalmente normal que la mujer desee tener las mismas libertades que el hombre y dar muestras de tanta iniciativa como él, pero esto puede conseguirlo sin imitar al hombre, sin querer reemplazarle o incluso eliminarle.

Las mujeres deben profundizar las cualidades esenciales del principio femenino

La libertad, la audacia, el espíritu de iniciativa, son cualidades que las mujeres pueden desarrollar, sí, pero profundizando, al mismo tiempo, lo que es la esencia del principio femenino.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 237, La Balanza Cosmica – El Numero 2
Cap. 4, El hombre y la mujer.

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