La Naturaleza: El ser humano y el universo (Parte 1/4)

Macrocosmos, Microcosmos y Dios

Desde tiempos inmemoriales se ha considerado al ser humano como un resumen del universo. Ha sido representado en los templos antiguos como la llave capaz de abrir las puertas del Palacio del Gran Rey, porque todo lo que existe en el universo como materia y energía se encuentra, en un grado menor, en el ser humano. Por esta razón llamamos al universo «macrocosmos» (gran mundo), y al ser humano «microcosmos» (pequeño mundo).

Y «Dios» es el nombre que el ser humano ha dado al Espíritu sublime que ha creado el gran mundo y el pequeño mundo, el que los ha vivificado y mantiene su existencia. Para vivir y desarrollarse, este microcosmos que es el ser humano debe permanecer en contacto y en unión permanente con el macrocosmos, la naturaleza; debe intercambiar incesantemente con ella, y a estos intercambios les llamamos vida.

El intercambio que llamamos Vida

La vida no es otra cosa que los intercambios ininterrumpidos entre el ser humano y la naturaleza. Si éstos son obstaculizados, sobreviene la muerte. Todo lo que comemos, bebemos y respiramos, es la vida de Dios mismo.

No hay nada en el cosmos que no sea vivificado y animado por el Espíritu divino. Todo vive, todo respira, todo palpita y comulga con esta gran corriente que brota de Dios e inunda el universo, desde las estrellas hasta la más diminuta partícula. San Pablo decia: «Vivimos y nos movemos en Dios, tenemos nuestra existencia en El».

Por qué enfermamos

El intercambio es la clave de la vida. La salud o la enfermedad, la belleza o la fealdad, la riqueza o la pobreza, la inteligencia o la estupidez, etc…, dependen de la forma en que el ser humano realice estos intercambios.

Todo es alimento, respiración, intercambios sin fin. Cuando comemos, realizamos intercambios en el mundo fisico; cuando experimentamos sentimientos, los realizamos en el mundo astral; y cuando pensamos, los realizamos en el mundo mental.

Como consecuencia de la manera de alimentarse, de respirar, etc… muchas personas obstruyen los canales de su organismo; el intercambio normal entre la naturaleza y ellos mismos no puede realizarse correctamente, y en consecuencia caen enfermos.

(Continúa…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov,
Izvor 216, Los Secretos del Libro de la Naturaleza
Cap. 1, El Libro de la Naturaleza

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