Maestros y entidades superiores: Nuestro Maestro Interior (Parte 2/3)

En realidad, querámoslo o no, estamos vinculados, conectados, pero siempre debemos establecer conscientemente esta conexión con los seres superiores a fin de que circule en nosotros una corriente viva. Aquel que se opone a la creación de esta conexión pierde, antes o después, la luz, la fuerza y todo lo que aún posee.

Una persona puede ser poderosa, puede hacer milagros, pero no debe olvidar que no es más que una conductora de las energías de arriba. Debe decirse: «Es la sabiduría divina la que obra en mí… Es el mundo divino el que se manifiesta a través de mí…», si no, lo perderá todo. Aunque una persona haya sido un Iniciado en el pasado, si se imagina que él mismo es la causa de sus actos y que todo depende sólo de su voluntad, lo perderá todo.

La Fraternidad debe existir en el mundo, entre los hombres, porque ya existe en la naturaleza y nosotros debemos vivir según las leyes de la naturaleza. Esta Fraternidad que existe en el universo lleva el nombre de Fraternidad Blanca Universal y está formada por profetas. Iniciados y Grandes Maestros. Todos trabajan juntos, como las abejas en la colmena, y preparan el alimento para el Señor…

Rishis

Si actualmente los seres humanos se sienten todos separados unos de otros, aislados y desgraciados, se debe únicamente a que la cadena que los relaciona con los grandes Maestros se ha roto. Y sepan que en esta situación es absolutamente imposible encontrar a un Maestro. El Maestro es un eslabón de la gran cadena de la jerarquía y nadie puede descubrir a su Maestro si ha cortado el enlace con esta jerarquía. Y aún cuando uno cuente que ha encontrado muchos Maestros en América, en Europa o en Asia, se tratará solamente de maestros externos, no habrá llegado aún a vivir en la presencia interior de un Maestro.

Si un Maestro llega dentro de nosotros, ¿cuál es la prueba de que nos habla verdaderamente? Todo el mundo puede contar que oye hablar a su Maestro interiormente, pero eso sólo puede ser cierto para el hombre si en él se cumplen tres condiciones. En primer lugar, empieza a distinguir claramente el camino a seguir, no tropieza con nada. Después, comienza a amar a todas las criaturas y siente en su corazón una verdadera expansión que le impulsa a dar gracias a Dios en cada instante. Finalmente, su voluntad se siente cada vez más libre y capaz de realizar todo lo noble y hermoso sin obstáculos.

Si un ser cumple estas tres condiciones poco importa que haya o no encontrado un Maestro físico. En realidad, lo ha encontrado, el Maestro ha llegado, le da consejos y le libera.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Obras Completas, Vol. 1, El Segundo Nacimiento: Amor, Sabiduría, Verdad
Capítulo 8 (de una conferencia dada en 1938)

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