Vida de un Maestro en Occidente: Encuentro con su Maestro, Peter Deunov (2/4)

Imagen superior: Peter Deunov en la década de 1930

«…Entre la edad de quince y diecisiete años Mikhaël conocería la alegría de frecuentes experiencias místicas, y por el tiempo en que se encontró con el guía espiritual que le acompañaría en el plano físico, el ya habría reunido todas sus fuerzas, probado sus capacidades, y purificado su ser completo.

Pero a los diecisiete, estaba a solas con su sublime ideal, y el darse cuenta de que no había nadie con quien compartirlo a menudo le angustiaba profundamente. ¿Cómo era posible que esas verdades tuvieran tal efecto en él, y ninguno en otros?, se preguntaba. Cuando veía la indiferencia de quienes le rodeaban, respecto a la belleza de la vida espiritual, se culpaba a sí mismo por ser incapaz de convencerles. «Me sentía tan pequeño e inadecuado», confesó un día, «estaba seguro que no era lo suficientemente inteligente para convencerles».

Un día en Varna, Mikhaël vio a un hombre de mediana altura y vigorosa apariencia, venir rápidamente hacia él. En un instante había pasado, pero no antes que Mikhaël hubiera podido ver su rostro. Conmovido en la profundidad de su ser, murmuró para sí mismo: «¡Ese debe ser Peter Deunov!». El rostro que habia visto expresaba tal nobleza, que sólo podía pertenecer a él. Incapaz de pensar en nada más, hizo consultas que le confirmaron su intuición. Era verdaderamente Peter Deunov. Sin dudarlo, Mikhaël se dirigió al hotel, para encontrarse con el autor de los escritos que lo habían inspirado tanto.

Peter Deunov3

Cuando llegó a su habitación, vio a un hombre de pelo cano, que reconoció instantáneamente como aquel que había pasado a su lado en la calle. Estaba sentado frente a una mesa, tocando el violín, mientras la persona junto a él, cantaba suavemente en acompañamiento. «Cuando golpeaste la puerta», dijo Peter Deunov, «estábamos cantando una canción que estoy componiendo. Puedes cantar con nosotros.». Un poco sorprendido por esta recepción inesperada, Mikhaël se sentó obedientemente, e intentó cantar con ellos, pero sus cuerdas vocales se negaron a hacer sonido alguno.

Aparentemente sin notar la vergüenza de Mikhaël, Peter Deunov siguió tocando su violín, musitando la melodía con la joven mujer, que era un miembro de la fraternidad que él había fundado. Gradualmente Mikhaël recuperó su compostura, y comenzó a cantar con ellos. Cuando la canción estaba completa y transcrita, Peter Deunov dejó su violín sobre la mesa, volteó hacia su invitado, y comenzaron una larga conversación.

El hambre de Mikhaël por explicaciones claras y honestas fue al fin satisfecho, y él diría años más tarde, que desde la primera vez que se encontró con Peter Deunov, hubo «un vínculo inexplicable» entre ellos. Era como si se hubieran reconocido el uno al otro. Mikhaël estaba ansioso de aprender la opinión de Peter Deunov sobre muchos temas, particularmente sobre la cuestión de la clarividencia. Para entonces, él ya conocía bastante sobre fenómenos espirituales, extrasensoriales y ocultos, y estaba familiarizado con la filosofía de varias escuelas iniciáticas, tanto de Oriente como de Occidente…»

(Continuará…)

Louise-Marie Frenette,
The Life of a Master in the West, Introducción. (Click en ‘look inside’)
‘Hojear (Flip through)’  en el sitio de Prosveta

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