Los Espíritus de la Naturaleza – Los Árboles (Parte 5/7)

…”Cuando salgan a pasear por el bosque, deben acercarse a un árbol y decirle: «¡Eres tan fuerte y bello! Desearía ser tan fuerte y robusto como tú. Por favor, di a todos tus hermanos árboles, cuánto les admiro a todos.». Entonces los espíritus que viven en ese árbol murmuran entre sí: «La mayoría de los seres humanos son ciegos y están medio dormidos, pero este siente nuestra presencia en el bosque. ¡Qué magnífica sorpresa!», y estarán tan felices que inmediatamente le dirán a los otros espíritus sobre ustedes, y saldrán de sus escondites para mirarles y danzar alrededor de ustedes.

Entonces, también, deben llamar a todos los árboles del bosque a unirse a vuestro trabajo. Díganles: «Ustedes saben que Dios, vuestro Creador, es muy grande y sublime… ¿están haciendo algo especial para servirle aparte de vuestro trabajo ordinario? Deben ayudar a la Fraternidad Blanca Universal, existe en el mundo para que los hombres y las mujeres sean mejores y más iluminados, de modo que el Reino de Dios se establezca en la tierra. Y cuando esto ocurra será benéfico para ustedes también. Así que deben unirse con todos los árboles del mundo, y darnos una ayuda.». De esta forma, cada árbol de la tierra estará alerta, y se unirá en nuestro trabajo por la luz.

A veces, si miran entre los árboles con sus ojos apenas abiertos, verán una figura inmensa, majestuosa. Es el regente de los espíritus del bosque, el egregor que los une en una sola alma. Les cubrirá en un inmenso manto de luz brillando con rayos de cada color, y se irán a casa maravillados y desbordantes de alegría.

Les repito, deben hablar a los espíritus de la naturaleza, y animarles a colaborar en un trabajo divino. Cuando estén en el mar, hablen a los espíritus que viven en el agua. Llámenlos y díganles, «¿Qué están haciendo por el bien de la humanidad? Intenten tener una buena influencia en quienes vienen y se bañan o navegan aquí, intenten inspirarlos con el deseo de ser diferentes, de ser mejores. No se convencerán fácilmente, están inclinados a ser muy obstinados, pero si insisten, les escucharán a pesar de ellos mismos, y comenzarán a hacer como ustedes les digan, así que comiencen a trabajar sin demora!».»

(Continuará…)

Omraam Mikhael Aivanhov
Los Frutos del Árbol de la Vida, Obras Completas, Vol. 32

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