Nutrición – alimentando vuestros cuerpos sutiles (Parte 1/7)

Hoy hablaremos sobre la nutrición – alimentarse – y lo que les diré sobre la nutrición es de la mayor importancia, mis queridos hermanos y hermanas, y muy pocos individuos, incluyendo a los más instruidos y avanzados, lo conocen.

El estado mental de uno en el primer bocado es extremadamente importante, porque es este primer paso el que gatilla el mecanismo interior. Deben prepararse con anterioridad, para asegurarse de que están en un estado mental armonioso al comienzo, pues es el comienzo el que fija el tono y libera las fuerzas que continúan operando  a través de cualquier actividad.

Es necesario comer lentamente y masticar bien, porque la boca desempeña en un plano más sutil el papel de un verdadero estómago; absorbe las partículas etéricas de la nutrición, las energías más finas y más poderosas, mientras que los materiales más groseros son enviados al estómago. La boca contiene aparatos extremadamente perfeccionados, glándulas situadas sobre la lengua y debajo de la lengua, cuya finalidad consiste en captar las partículas etéricas de los alimentos.

¡Cuántas veces han hecho la experiencia! Estaban hambrientos, casi inanimados y empezaron a comer… desde los primeros bocados, aun antes de que la comida hubiera podido ser digerida, se sintieron restablecidos, reanimados. ¿Cómo pudo ocurrir esto tan deprisa? Gracias a la boca, el organismo habla ya absorbido las energías, los elementos etéricos que alimentan el sistema nervioso. Antes de que el estómago recibiera los alimentos, el sistema nervioso estaba ya alimentado.

Cuando hablo de los elementos etéricos que es necesario buscar en los alimentos, no deben sorprenderse. Una fruta, por ejemplo, está compuesta de materias sólidas, liquidas, gaseosas y etéricas. Todos conocen las materias sólidas y liquidas, pero no se ocupan tanto de los perfumes, que son ya más sutiles y que pertenecen al ámbito del aire. En cuanto al lado etérico, que está relacionado con los colores de la fruta y sobre todo con su vida, es un campo totalmente ignorado y abandonado, pero que, no obstante, es de la mayor importancia, pues gracias a las partículas etéricas de los alimentos, el hombre nutre sus cuerpos sutiles.

Puesto que el ser humano no posee únicamente un cuerpo fisico sino también otros cuerpos más sutiles, donde residen sus funciones psíquicas y espirituales (cuerpos etérico, astral, mental, causal, búdico y átmico), el problema consiste, precisamente, en cómo alimentar estos cuerpos sutiles que, a causa de la ignorancia del ser humano, están frecuentemente desnutridos. Este sabe más o menos lo que debe dar a su cuerpo fisico (digo más o menos, pues la mayor parte de los humanos comen carne, lo cual es nocivo para la salud fisica y psíquica), pero no saben alimentar el resto de sus cuerpos: el cuerpo etérico (o cuerpo vital), el cuerpo astral (asiento de los sentimientos y emociones), el cuerpo mental (asiento del intelecto), y menos aún los demás cuerpos superiores.

 

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Como decía, es necesario masticar bien los alimentos; la masticación afecta especialmente al cuerpo fisico. Para el cuerpo etérico hay que añadir la respiración. Al igual que el aire aviva la llama —sabido es que hay que soplar para que un fuego se reanime— de la misma manera las respiraciones profundas en el transcurso de una comida producen una mejor combustión y permiten al cuerpo etérico retirar del alimento las partículas más sutiles. Siendo el cuerpo etérico el portador de la vitalidad, de la memoria y de la sensibilidad, ustedes se beneficiarán de su buen desarrollo.

El cuerpo astral, por otra parte, se nutre de sentimientos, de emociones, y por lo tanto, de elementos que están hechos de una materia aún más fina que las partículas etéricas. Deteniéndose algunos instantes con amor hacia los alimentos, preparan vuestro cuerpo astral para extraer partículas incluso más preciosas que las partículas etéricas. Cuando el cuerpo astral ha absorbido ya dichos elementos, está en condiciones de suscitar sentimientos de un orden extremadamente elevado: el amor hacia el mundo entero, la sensación de ser feliz, de estar en paz y de vivir en armonía con la Naturaleza.

Para alimentar su cuerpo mental, un Iniciado se concentra en la nutrición, e incluso cierra los ojos para concentrarse mejor. Puesto que el alimento representa para él una manifestación de la Divinidad, se esfuerza en estudiarlo bajo todos sus aspectos: de dónde viene, qué contiene, cuáles son las cualidades que le corresponden, qué entidades se han ocupado de él, por qué hay seres invisibles que trabajan sobre cada árbol, sobre cada planta. Al estar su espíritu absorto en estas reflexiones, el Iniciado extrae del alimento elementos superiores a los elementos del plano astral. De ahi nace una lucidez, una penetración profunda de la vida y del mundo.

Después de una comida tomada en tales condiciones, se levanta de la mesa con una comprensión tan luminosa, que es capaz de emprender magníficos trabajos mentales.

(Continuará…)
Omraam Mikhaël Aïvanhov

Leer más en…
El Yoga de la Nutrición, Izvor 204
Capítulo 1, «Alimentarse: Un acto que concierne a la totalidad del ser».
Hrani Yoga, Obras Completas, Vol. 16.

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