Verano en las montañas del Rila (Parte 2/7)

Paneuritmia – Círculo sagrado junto al lago Rila

Cada mañana, al amanecer, cuando todavía estábamos dormidos en nuestras tiendas, nos despertaba el sonido de un violín, que tocaba suavemente la melodía de una canción escrita por el Maestro, llamada «¡Despierta, hermano mío!». Nos levantábamos, y tras lavarnos y vestirnos rápidamente, subíamos por un estrecho sendero en silencio que nos llevaba a una gran plataforma rocosa, donde nos sentábamos y meditábamos.

Cuando llegaba el Maestro, nos poníamos de pie para darle la bienvenida, luego nos instalábamos de nuevo para meditar y rezar y nos esforzábamos por recibir las energías etéricas que estallaban en el horizonte. En el momento en que el sol salía, sentíamos que toda la naturaleza, las montañas, los árboles, los ríos y los lagos vibraban al unísono con este intenso poder de la vida.

Esta roca que escalábamos cada mañana era un lugar sagrado para nosotros. Aunque no era muy alta, cada cumbre puede convertirse en un santuario, porque simbólicamente cada cumbre nos acerca a Dios. Este santuario tenía el dosel del cielo como techo.

Bajo esta inmensidad, en presencia del sol naciente, ¿cómo no llenarnos de un sentimiento de adoración al Creador del cielo y la tierra? En este templo de Dios, nos sentimos purificados, iluminados y santificados.

Entonces el Maestro siempre decía unas palabras, mostrándonos la gran sabiduría que se escondía en cada manifestación de la naturaleza y el ideal que cada uno de nosotros se esforzaba por alcanzar convirtiéndose en obreros del cielo y conductores de la vida divina. Luego, bajábamos al campamento donde hacíamos los ejercicios de respiración y gimnasia, y danzábamos la Paneuritmia en una gran pradera cerca del tercer lago.

Paneuritmia con Peter Deunov junto al lago en los años ’30

Cientos de hermanos y hermanas danzaban en un gran círculo, en el centro del cual estaba la orquesta, así como el Maestro cuya presencia nos inspiró. Aún hoy, cuando escucho las primeras notas de la paneuritmia, a veces me siento transportado a Rila. Una vez más veo las cimas de las montañas reflejadas en esos lagos puros, y grandes águilas que giran en el brillante cielo azul, y de repente me visita la misma inspiración.

Una vez que la Paneuritmia terminaba, volvíamos al campamento. Ahora, todo el mundo era libre de desayunar, caminar o trabajar. Cuando estaba agradable y caluroso, el Maestro nos aconsejaba que expusiéramos nuestras espaldas al sol. Explicó que su influencia era diferente según su posición en el cielo durante el día (al amanecer, en búlgaro izgrev; al mediodía, obad; y al atardecer, zalez), y que sus rayos son más beneficiosos por la mañana.

El decía: «La columna vertebral y el plexo solar son depósitos destinados a recibir las energías que nos llegan del sol y que luego circulan por todo nuestro cuerpo. Para recibir bien estas energías, concéntrese colocando la palma de la mano derecha en el plexo solar y el dorso de la mano izquierda contra la columna vertebral».

Siempre había algo que hacer durante los días en Rila: algunos lugares necesitaban ser nivelados, los caminos necesitaban ser reparados, la recolección de madera para cocinar o los fuegos nocturnos. También había que limpiar; el Maestro era inflexible y exigía que mantuviéramos el campamento en un estado de perfecta limpieza.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

(Continúa…)

Elementos autobiográficos II – Junto al Maestro Peter Deunov
Cp. 13 – Verano en las montañas del Rila

Elementos autobiográficos de Omraam Mikhaël Aïvanhov cubre el período desde 1917, año en que conoció al maestro Peter Deunov, hasta 1937, año en que dejó Bulgaria para ir a Francia.

2020-06-05T07:01:21+01:00junio 7th, 2020|Acceso a todo, Omraam Mikhaël Aïvanhov|0 Comments

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