La armonía: Trabajar por una idea desinteresada (Parte 4/5)

En comparación con el gran número de los que trabajan para la destrucción y crean montañas de dificultades y oscuridad, sólo un puñado de seres humanos en el mundo, entienden que debemos unirnos y trabajar en armonía para contrarrestar los males que amenazan a la humanidad: la guerra, la pobreza y la enfermedad. Esta pequeña minoría no es lo suficientemente poderosa para combatir la mala influencia de la mayoría.

Siempre he dicho que los números son extremadamente importantes: los números de aquellos que son buenos, puros, iluminados y capaces de participar en la formación de una hermandad universal cuyas decisiones tendrían algún peso en los asuntos mundiales.

En lugar de entender y unirse en este trabajo de transformación, en lugar de colaborar en esta tremenda obra, la mayoría de los seres humanos eligen ser individualistas y permanecer aislados, separados. Trabajan sólo para sus propios intereses.

Por ejemplo, si los hermanos que vinieron y plantaron los almendros de los que hablamos antes, trabajaron por algún tipo de recompensa o porque querían ser agradecidos y admirados, no estarían desinteresados.

Los verdaderos espiritualistas trabajan por una idea divina y es esta idea la que es su recompensa, ya que está directamente ligada al Cielo; es un mundo en sí mismo. Trabajan por una idea y esa idea asume la responsabilidad de darles alegría, entusiasmo y esperanza a cambio.

Personalmente, eso es lo que hago: Trabajo por una idea. Si soy diferente de la mayoría de la gente, no es que sea más inteligente, más rico o más conocedor. No, hay muchos que son mucho más dotados en estas áreas; es simplemente que trabajo por una idea.

Mucha gente que viene a la Fraternidad es muy diligente y ardiente, siempre y cuando piensen que hay algún conocimiento que se pueda sacar de mis charlas o tengan la esperanza de conocer a algunas chicas guapas.

Pero una vez que tienen lo que vinieron a buscar, se van; no ven el sentido de quedarse más tiempo. Esto demuestra que no trabajaban por una idea desinteresada: trabajaban para sí mismos.

Y los que vienen aquí por mí, porque me encuentran interesante o agradable, no están mejor. No hay garantía de que un día no me encuentren tan agradable y me dejen.

Prefiero que vengan por la enseñanza, por la filosofía. Entonces podemos estar seguros de que no están aquí ni por ellos mismos, ni por mí ni por nadie, sino únicamente para trabajar por la idea de la Fraternidad Blanca Universal, para trabajar para fortalecer y nutrir esta idea y propagarla por toda la humanidad.

(Concluirá…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov
El Bonfin, 15 de julio de 1970

Obras Completas, Vol. 6, La Armonía
Cap. 1, La armonía.

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