Iglesia de San Juan: Dios puede ser adorado en todas partes (Parte 1/7)

Cada religión tiene un día particular reservado al culto, que no es el mismo para todas: para los cristianos, es el domingo, para los judíos, el sábado, para los musulmanes, el viernes… En realidad, ¿qué diferencia hay entre todos estos días? Ninguna. Todos los días son sagrados, todos los días son divinos.

Está el viernes para hacer el bien, está el sábado para hacer el bien, está el domingo para hacer el bien. En la Fraternidad Blanca Universal todos los días deben ser santos. Si no, ¿a qué se va a parecer esto? ¿Se pueden infringir todas las leyes durante seis días y el séptimo ir a la iglesia para borrar los crímenes cometidos durante los otros seis?

La «iglesia» es toda la Creación, donde estamos todos los días

No, una jorna­da no es suficiente para purificarse. Para esto se necesita toda la semana. Pensar en Dios solamente una jornada, mientras que los demás días no se ha pensado en Él ni una sola vez porque se estaba ocupado en trapichear, en pelear, en dormir con mujeres, ¡es grotesco! Es una mentira, una hipocresía. Lo importante es la forma en que se ha vivido durante los otros seis días.

En la nueva religión, algunas horas, una jornada para rezar, para estar en la iglesia, parecerá muy poco. Debemos estar en la iglesia de Dios cada día, y durante toda la jornada, porque la iglesia de Dios, es toda la creación.

En la nueva religión las personas querrán ser místicas todos los días

Naturalmente, no se puede pedir demasiado a algunas personas que aún son groseras y ásperas. Para algunos, una jornada, ¡ya es demasia­do! Pero en la nueva religión, se querrá ser místico durante los siete días, ser puro los siete días, tener buenos pensamien­tos los siete días, rezar los siete días… toda la vida.

La iglesia puede estar en el exterior, porque toda la naturaleza es una iglesia

Y esto es lo que hacen cuando están aquí, en el Bonfin. Aquí todos los días son domingo, o sábado, o viernes si quieren, y los pasan en la iglesia… ¿Dónde está esta iglesia? Puede estar en el exterior, en toda la naturaleza, pero está sobre todo en el inte­rior, en ustedes.

Miren la respuesta que dio Jesús a la Samaritana. Ella le decía: «Nuestros padres adoraron sobre esta montaña, y vos decís que el lugar donde hay que adorar está en Jerusalén…» Y Jesús le respondió: «Oh mujer, en verdad, en verdad te digo, que se acercan los tiempos en que no se adorará a Dios ni sobre la montaña de Samaria ni en el templo de Jerusalén, sino en espíritu y en verdad.»

(Continúa…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov,
El Bonfin, 25 de agosto de 1965

Obras Completas, vol. 26.  Acuario, llegada de la Edad de Oro – II
Cap. 2 secc. ii, La verdadera religión de Cristo

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