Nuestro Destino: Karma y Dharma (Parte 1/2)

La Ley de Causa y Efecto

Desde el momento en que el ser humano actúa, desencadena inevitablemente ciertas fuerzas que producen determinados resultados. Esta idea que relaciona la causa con el efecto está contenida originalmente en la palabra «karma». Aunque posteriormente «karma» ha tomado el sentido de pago por una transgresión cometida.

El Karma-Yoga, uno de los numerosos yogas que existen en la India, no es más que una disciplina que enseña al individuo a desarrollarse mediante una actividad desinteresada, gracias a la cual se libera. Cuando el ser humano se vuelve codicioso, astuto y turbulento, crea deudas que deberá saldar, y en ese momento la palabra «karma» toma el significado que la gente le da: castigo por faltas cometidas en el pasado.

En realidad, se puede decir que el karma (en el segundo sentido indicado), se manifiesta cada vez que un acto no es ejecutado con perfección. Pero el ser humano ensaya, debe ejercitarse hasta lograr la perfección, y mientras falle en sus intentos deberá corregirse, reparar sus errores y por supuesto deberá sufrir por ello.

Ustedes dirán: «¡Entonces, ya que actuando cometemos necesariamente errores y que debemos sufrir para repararlos, vale más no hacer nada! No es así, hay que actuar. Evidentemente sufrirán, pero con ello aprenderán, evolucionarán… y un día ya no sufrirán más. En cuanto hayan aprendido a trabajar correctamente, no habrá más karma. Cada movimiento, cada gesto, cada palabra, desencadenan ciertas fuerzas que traen consigo consecuencias, naturalmente, pero supongamos que estos gestos y estas palabras estén inspirados en la bondad, la pureza y el desinterés: atraerán consecuencias benéficas, y es lo que llamamos «dharma».

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Izvor 202, El hombre a la conquista de su destino

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