El lenguaje del silencio

Cuando estamos juntos, meditando en silencio, es imposible para mí olvidarme de inmediato de vuestra presencia y concentrarme en mi propio trabajo. Ustedes están conmigo; están en mi cabeza y en mi corazón como una unidad, como mi familia, y en silencio les hablo, explico cosas. A menudo, en efecto, me gustaría detenerme y proseguir mi propia labor, pero no puedo, prefiero seguir hablándoles.

En esos momentos, a veces, y sin notarlo, algunos de ustedes entran en sintonía con mis pensamientos, y un buen día, tal vez mientras están caminando o escribiendo una carta, serán visitados repentinamente por una idea, una inspiración que sale como un relámpago de la nada. Sí, porque nada se pierde jamás, ni siquiera un pensamiento, pues todo está vivo. Y esto se volverá mejor y mejor si continúan desarrollándose armónicamente y entendiendo el valor real de lo que hacemos aquí.

Oma meditant +Cuando llegue el momento, cada uno de ustedes mostrará los tesoros en vuestro interior. Es por ello que les digo que deben hacer cada esfuerzo de manera progresiva, para alcanzar un estado de conciencia, que nos permita reunirnos para estar en silencio, y saborear la vida divina que llena todo espacio, el espacio en nuestras almas y el espacio en el universo.

Anhelo el momento en que seamos de ser capaces de estar juntos, como ahora, por un largo tiempo, sin la necesidad de que nos hablemos físicamente. ¿Cuándo vendrá ese día? Cuando hayan aprendido a ser libres interiormente, y llenos de paz, cuando hayan aprendido a concentrarse y realizar algún trabajo constructivo con la abundancia de materiales sutiles que contiene el silencio. Cuando hayan aprendido a hacer eso, sentirán cuán débiles son las palabras, comparadas con la fuerza y la satisfacción que el silencio les puede dar. Si no es posible por ahora, si el silencio aún falla en darles una fracción de lo que hacen las palabras, es porque aún no son capaces de percibir los tesoros que contiene el silencio.

Por ahora, entonces, les debo hablar pues sé que aún es necesario, puedo verlo. Pero cuando al fin las palabras hayan hecho su trabajo, y ustedes estén listos, podrán perderse en las profundidades, la inmensidad, la intensidad del silencio, y verán y sentirán por ustedes mismos, que lo que experimentarán será mucho más vasto y poderoso que nada que puedan experimentar con las palabras.

Omraam Mikhël Aïvanhov,
Izvor 229, La Vía del Silencio,

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