El Reino de Dios: Explicación al desorden social y las enfermedades (Parte 1/4)

¿A qué se deben estos desórdenes actuales? ¿Por qué este vacío y este descontento? Los humanos lo poseen todo, pero siempre están descontentos. La explicación es sencilla: el ser humano no se conoce a sí mismo.

Ustedes dirán: «¿Sólo es esto?» Sí, todo está ahí. Los humanos se comportan como si sólo fuesen materia, como si sólo fuesen vientre y sexo. Sólo buscan satisfacer ambas cosas. Pero resulta que también hay en ellos un alma y un espíritu, una chispa, algo que pertenece a otra naturaleza, a otra dimensión, con distinta vibración, algo divino cuyos deseos hay que sondear para comprender lo que necesita.

Necesitamos entender las necesidades del alma

El alma tiene otras necesidades que el cuerpo físico y queremos que coma un alimento que no puede digerir. Nunca se le da lo que pide. El alma pide el espacio infinito, la luz deslumbrante, pide la armonía, la música celestial, pero siempre se le da un alimento material, por eso dormita, suspira, se asfixia y muere.

Y si hay tantas enfermedades que la medicina todavía no sabe curar, se debe a su desconocimiento del ser humano. Cuando le conozca, llegará a curarle, porque le cuidará en otros campos, en otras regiones donde se encuentra el origen de la enfermedad.

Con esta comprensión, vendrán mejoras sociales, políticas y económicas

Cuando el ser humano se conozca a sí mismo, cuando sepa que está formado por varios principios, por varios cuerpos entrelazados y que cada uno necesita de una alimentación adecuada, y que todos estos cuerpos deben estar en armonía entre sí, este cambio de filosofía producirá una mejora en todos los campos: social, económico, político, y en ese momento, el Reino de Dios vendrá a instaurarse en la tierra. Mientras que el hombre no se conoce, el Reino de Dios no puede venir, porque no está donde se le busca.

Tomará años pero una nueva organización se establecerá en la cima

El Reino de Dios no es lo que los materialistas piensan, no es una realización material, sino espiritual. Es un estado de conciencia y por lo tanto hay que cambiar el estado de conciencia actual de los humanos por un saber apropiado. Y yo, tengo mi programa, mi plan, y si doy este plan, el Reino de Dios es la cosa más fácil de realizar.
Lo cual no quiere decir que entre en la cabeza de toda la humanidad, no; para algunos no vendrá hasta dentro de millares de años. Pero cuando venga, será bajo la forma de una organización de toda la tierra ; una vez establecida esta organización a la cabeza, todos los «miembros» se conformarán con este orden instaurado desde arriba. Ante todo está la cima, la cabeza que debe conocer este orden; después los brazos y las piernas se adaptarán.

(Continúa…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov
Obras Completas, vol. 26. Acuario: Llegada de la Edad de Oro, I.
Cap. 5, El Reino de Dios y su Justicia

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