La piedra blanca: El cuadrado mágico del sol (Parte 4/4)

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Pero si queremos poseer un talismán, debemos informarnos sobre la persona que lo ha preparado. Ésta debe ser pura, honesta, justa, iluminada, porque, si no, no puede introducir en el metal las fuerzas que son necesarias, ni atraer a él las influencias superiores.

Se cuenta que Salomón sabía muchas cosas a este respecto, y que conjuraba a los espíritus con ayuda de talismanes, obligándoles incluso a echarse al mar para traerle del fondo de las aguas, piedras preciosas y corales que él utilizaba para sus operaciones mágicas.

Sí, pero Salomón sabia cómo proceder con estos espíritus. Mientras que la mayoría de aquellos que preparan talismanes, ignoran la mayor parte de las veces una cosa capital. Hacen todo lo que hace falta, llaman a los seres invisibles, porque entre éstos los hay que son servidores y vienen para hacer lo que se les manda.

Pero no saben que, después, estos seres invisibles reclaman un pago; no les importa servir, pero quieren ser remunerados. Les convocan, es perfecto, y se convierten en servidores, pero quieren ser alimentados. ¿Acaso tenemos suficientes alimentos para satisfacerlos? Y si al cabo de un año han tomado todos nuestros recursos, ¿qué nos resta por hacer?

¿Por qué los talismanes pierden sus poderes?

Algunos se preguntan por qué talismanes, que al principio eran poderosos, eficaces, pierden sus poderes pasado un cierto tiempo. Admitamos que alguien haya preparado un talismán, para ser apoyado en una empresa honesta, espiritual. Constata que el talismán le aporta buenas inspiraciones, que aumenta su fe. su esperanza, su ardor. Mientras continúa viviendo con los mismos deseos de bondad, de pureza y de espiritualidad, difunde a su alrededor un alimento sutil que alimenta a los seres invisibles atraídos, llamados y comprometidos en la construcción del talismán.

Al comer este alimento, estos seres están satisfechos y continúan sirviendo al propietario del talismán. Pero si éste, olvidando sus buenos proyectos, orienta de forma diferente sus pensamientos y sus sentimientos, cesa de alimentar a los seres invisibles que le servian y éstos se alejan de él. Constata, entonces que este talismán que antes actuaba tan bien, ahora es ineficaz.

Los egipcios proporcionaban alimento a los espíritus conectados con los talismanes

La razón de ello, es que ya no alimenta a los seres espirituales que estaban conectados con el talismán, con sus pensamientos elevados y su pureza. Cuando estos seres abandonan el talismán, éste muere. Por otra parte, eso se produce también con piedras, con objetos, que al principio estaban vivos y que ahora están muertos.

Los egipcios tenían muchos conocimientos concernientes al alimento que debían dar a los espíritus vinculados a los talismanes. Cuando ponían talismanes en los templos o en las tumbas, los acompañaban con alimentos especiales. De esta manera, los talismanes, que podían alimentarse, no perdían su poder.

Pero si nos imaginamos que podemos contar con un talismán y continuar viviendo de cualquier manera, nos equivocamos. En estas condiciones el talismán no puede ayudarnos. Conozco a ciertas personas que prepararon talismanes con la esperanza de llegar a ser ricos o poderosos, y que siguieron siendo pobres y débiles como antes, aunque habían escogido exactamente la hora propicia y pronunciado las fórmulas indicadas ¿Por qué? Porque el valor de un talismán depende de muchas otras cosas.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
París, 17 de diciembre de 1938.

Obras Completas Vol. 4, La semilla de mostaza
Cap. 2, «La piedra blanca».

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