Una carta del Maestro Peter Deunov (Parte 4/7)

El cometa West, visto en 1976.

Tomemos ahora un ejemplo de la astronomía, con los soles, los planetas y los cometas. Los cometas son unos cuerpos celestes que no giran en torno a ningún Sol; su trayectoria es imprevisible, son los vagabundos del espacio. La vida de los hombres conectados con el sistema egocéntrico es idéntica a la de los cometas errantes; sólo hacen caso a sus caprichos y no se puede contar con ellos. Es mejor evitar encontrarles, porque son peligrosos y, lo mismo que los cometas, su aparición en la vida es, según las antiguas tradiciones, un signo de desgracia.

A diferencia de los cometas, los planetas giran alrededor de un centro, de un Sol, y describen en el espacio una trayectoria regular. De la misma manera, los discípulos gravitan en torno a un Iniciado o a un Maestro. Cada día, la vida que llevan en contacto con el centro les enseña algo nuevo y útil.

Sobre los planetas se desarrollan una flora, una fauna, una civilización. Lo mismo sucede con las personas que se parecen a los planetas. El movimiento de los planetas no es perfectamente regular, a veces se alejan y otras se acercan al Sol Esto es lo que se produce también para los discípulos: a veces se acercan y otras se alejan de su ideal, se encuentran alternativamente en la alegría y en la pena.

Los seres humanos que se parecen a los soles son los Iniciados y los grandes Maestros de la humanidad, llevan en sí mismos la luz, el calor y la vida, y gravitan en torno a un centro casi desconocido aún por los humanos: Dios. No pasan, como los planetas, de la luz a la oscuridad, o de la alegría a la tristeza; ignoran los cambios interiores.

(Continúa…)

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Y ahora, para terminar, quisiera leerles algunos pasajes del libro: «Las palabras sagradas del Maestro»:

El alma vive en la pureza absoluta. Cuando el discípulo no recibe como alma el amor de su Maestro, este amor se pervierte. Cuando no recibe como alma su saber, este saber se desnaturaliza.

Que el discípulo busque la luz en si mismo. Así, cuando lo de fuera parezcan tinieblas, cuando azote la tempestad, esta luz interior iluminará su conciencia y naceré en él el amor para lo que es grande ¡Que guarde preciosamente la luz interior!

Cuando el alma recibe todo con amor, todo le es dado con amor. Para Dios, esto es una ley.

Abre cada día tu corazón ante el Bienamado de tu alma para que su mirada penetre en él hasta sus recovecos más secretos ¡Abre cada día tu alma ante el Señor!

La humildad es la expresión del amor al Ser Supremo. Las cimas inaccesibles envían sus bendiciones al valle.

La inteligente naturaleza ha puesto las cosas sagradas sobre las altas mas inaccesibles, para que únicamente las almas preparadas, las que pueden apreciarlas en todo su valor, puedan alegrarse con su pura belleza. El discípulo no debe comunicar las cosas sagradas al mundo.

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